Cuando se habla de artritis se hace referencia a la inflamación de
una o varias articulaciones, mientras que artrosis es un proceso de desgaste,
de degeneración de las mismas sin mediar inflamación.
Si bien ambas enfermedades producen manifestaciones
clínicas que pueden ser similares, como ser: dolor articular, rigidez,
impotencia funcional (si afectan los miembros inferiores: dificultad para
caminar; si lo son las manos: para asir objetos; y si los brazos: dificultad
para levantarlos), deformación (sobre todo las artritis), o invalidez,
en realidad son enfermedades totalmente distintas tanto para el diagnóstico
como para el tratamiento. Se debe convenir que hay varios tipos de artritis,
pero se hará referencia básicamente a la poliartritis reumatoidea
tipo especial que, por definición, afecta varias articulaciones
a la vez, teniendo una amplia gama de preferencias: cuello, hombros, codos,
muñecas, manos, columna lumbar, caderas, rodillas, tobillos, pies.
El tipo de artritis es debido a la inflamación
y destrucción de las articulaciones, consecuencia de un ataque
de los anticuerpos de la persona enferma contra sus propios tejidos, -al
parecer por culpa de unos genes deteriorados que dan órdenes incorrectas-
no reconociéndolos como propios.
La artrosis, por contrapartida, si bien teóricamente
podría atacar cualquier cartílago articular, comenzando
por el proceso de desgaste, y deterioro de la articulación, en
la práctica afecta sólo algunas y siempre las mismas: rodillas,
caderas, columna vertebral, dedos de las manos. Comúnmente la persona
enferma de artrosis tiene una o dos articulaciones afectadas, no más,
aunque hay una minoría que tiene más de dos.
La mayoría de los casos de artrosis son de causa
desconocida, no sabiéndose en realidad por qué afecta a
unas personas y a otras no.
La poliartritis reumatoidea puede atacar otras localizaciones
extraarticulares, por ejemplo: los vasos sanguíneos (vasculitis),
el sistema nervioso, nódulos subcutáneos, bolsas serosas
que protegen las articulaciones (bursitis), el aparato respiratorio, el
corazón, los ojos, los riñones, la sangre. Sin embargo la
artrosis es una enfermedad exclusivamente articular, sin manifestaciones
extraarticulares.
:: Tratamiento
En la poliartritis reumatoidea fundamentalmente se prepara
al organismo estimulando las defensas, para que él mismo se enfrente
a la enfermedad que tiene un origen desconocido, pero que sin dudas, hay
alteraciones inflamatorias y destructivas articulares en la cual los mecanismos
inmunológicos desempeñan un papel primordial. Para dicha
preparación, entre otras cosas, son muy importantes algunas medidas
en la alimentación, con el agregado de suplementos minerales, vitamínicos,
antioxidantes, cartílagos, ácidos grasos, que combinados
con algunos medicamentos y la tecnología médica que se dispone
en la actualidad, permiten obtener mejorías que en el pasado eran
impensadas. La artrosis se trata estimulando el cartílago, que
reviste la extremidad de los huesos que se articulan, que tiende a lesionarse
y desgastarse en esta enfermedad y, ello se logra con sustancias estimulantes
de la articulación afectada y, con equipos médicos que se
aplican sobre la articulación, que básicamente cumplen dos
funciones en la artrosis: calmar el dolor y ayudar a estimular el crecimiento
del cartílago articular.
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