:: Nuevas realidades en el tratamiento
Cuando hablamos de artrosis, hacemos referencia a un proceso degenerativo,
de desgaste de las articulaciones, que comienza básicamente en los
cartilagos articulares que revisten las mismas y que, si no se toman las
medidas necesarias es muy probable que la enfermedad también afecte
al hueso subyacente y al espacio articular.
Generalmente cuando una persona sufre de artrosis de rodilla, presenta una
serie de manifestaciones clínicas bastante características
que vamos a resumir:
1) Dolor en una o ambas rodillas (según la afectación sea
uni o bilateral).
2) Impotencia funcional: - falta de fuerzas en las rodillas. - inestabilidad
para caminar.
3) Rigidez articular.
4) Tumefacción.
5) Deformación.
6) Pérdida de la función articular.
7) Pérdida del eje de la pierna, conocida popularmente como "chuequera".
8) Pérdida de las masas musculares.
9) Renquera. Invalidez.
El dolor aparece en la rodilla, ya sea en la parte de adelante, lo más
frecuentemente, pero también puede doler la parte de atrás
de la rodilla, conocida como hueco poplíteo e, incluso las caras
laterales.
Cuando la artrosis avanza, la dolores se pueden propagar hacia la parte
baja del muslo, o hacia la parte alta de la pierna, lo cual obviamente tiende
a dificultar más la marcha del paciente, obligandolo a renguear y,
en algunos casos inclusive, se llega a la utilización de un bastón.
En general éstos pacientes sienten dolor cuando caminan, cuando están
mucho tiempo parados, cuando suben y bajan escaleras, cuando cargan objetos
pesados, cuando están mucho tiempo sentados y se quieren levantar.
:: Tratamiento
Hay varios pasos importantes a realizar en el tratamiento de la artrosis
de rodilla:
1) Fortalecimiento de los músculos de la pierna y del muslo, para
darle un mejor soporte a la articulación de la rodilla.
2) Medicamentos antiartrósicos, que buscan como su nombre lo indica,
frenar, mejorar, minimizar los fenómenos artrósicos y su patología
degenerativa. Cuando hablamos de antiartrósicos no estamos haciendo
referencia a los antiinflamatorios, que si bien se pueden utilizar, son
dos cosas totalmente diferentes.
3) Aplicaciones locales sobre la rodilla, con tecnología y aparatos
muy modernos, que cumplen dos fundamentos básicos, calmar el dolor
de la rodilla e indirectamente ayudan también a la regeneración
del cartílago.
4) Viscosuplementación, también denominada implante sinovial
o implante hialurónico, de uso intraarticular en la rodilla.
Se introduce en la rodilla ácido hialurónico, que es un polímero
natural de la familia de los glucosaminoglicanos, que está presente
en el cartílago y en el líquido sinovial que baña la
rodilla. Lo que se logra con ésta técnica, rápida,
ambulatoria, indolora, que no necesita internación, es mejorar la
lubricación de la articulación ( que en la enfermedad artrósica
está deteriorada) y estimular el cartílago articular.
Esta técnica no tiene nada que ver con la famosa "infiltración",
donde se introduce en la rodilla un corticoide, que es un potente antiinflamatorio
y, que si bien puede calmar el dolor por cierto lapso, en definitiva puede
terminar dañando al propio cartilago articular, más aún
cuando se repiten las infiltraciones en varias oportunidades.
Con todas éstas posibilidades terapéuticas al alcance de la
gente, podemos afirmar que los resultados obtenidos no solamente a nivel
internacional, sino también en nuestro país, son realmente
buenos, en algunos casos excelentes.
Una de las técnicas utilizadas para la viscosuplementación
de la rodilla. Se mejora sensiblemente la lubricación de la articulación
y se estimula el cartílago articular ( que se encuentra deteriorado
en la artrosis).
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