Si bien es cierto que las personas sufren de toda
la espalda, no es menos cierto que el sector de mayor frecuencia involucrado
es la parte baja de la misma, la cintura, dolor que se conoce con el nombre
de lumbalgia o lumbago.
Estadísticamente se puede decir que la mayoría de las personas
han tenido, tienen o tendrán el algún momento de sus vidas
un lumbago, el cual puede ser desde muy leve a muy intenso, invalidante
otras veces, obligando al enfermo a guardar reposo absoluto y, de duración
también muy variable, desde pocos segundos a meses o años
de padecimiento, con crisis y remisiones.
Las causas que lo originan son múltiples y vamos a enumerar las más
comunes:
Defectos posturales. Todas las posturas que aumentan la curvatura normal
de la columna lumbar ( parte baja de la columna) van a propender a producir
lumbago. Por ejemplo: el embarazo y el abdomen prominente causado por la
obesidad, son factores tan determinantes como el uso de tacos altos, los
colchones demasiado blandos o de mala calidad, o las sillas anatómicamente
imperfectas. Asimismo el trabajo prolongado de muchas horas de pie configura
también una posibilidad de dolor de espalda.
Mencionamos también las personas que estando paradas se agachan sin
flexionar las rodillas para levantar un objeto relativamente pesado del
suelo. Y peor aún cuando contorsionan el cuerpo maniobrando con ese
peso en las manos. Un ejemplo típico es el de la mamá que
carga con su hijo chico en los brazos, haciendo todo tipo de movimientos,
incluso sin percatarse de dichos movimientos.
Desde el punto de vista orgánico, son varias las causas que originan
el dolor de espalda:
Desajustes vertebrales. La desacomodación de una o varias vértebras
puede producir dolor de columna y espalda, que se transforman en crónicos
si no se los trata. Muchas veces la mejoría se resuelve fácilmente
al ajustar esa vértebra. En éstos casos dolores de años,
se resuelven incluso en minutos.
Degeneración discal. La degeneración o envejecimiento discal
comienza muy temprano, alrededor de los 20 años. Los discos en su
inicio son suaves y húmedos, pero a medida que envejecen se contraen
y pierden húmedad. Muchas veces, éstos discos, si se contraen
demasiado, provocan fricciones entre las vértebras que separan, provocando
pequeños desgarros, hemorragias y por ende dolor. Secundariamente,
se produce un espasmo muscular, que a su vez, provoca mayor dolor aún.
Hernia de disco. Cuando el disco ( por distintas circunstancias) sale de
su lugar natural, entre la vértebra superior y la inferior, provoca
dolor, porque entra en íntimo contacto con estructuras y raíces
nerviosas a las cuales irrita. Cuando un disco herniado presiona a una raíz
nerviosa, se siente dolor no solamente en el lugar de la hernia, sino además
a lo largo de cualquier miembro enervado por dicha raíz. Por ejemplo,
si se trata de una hernia cervical, el dolor se puede sentir en el cuello,
hombro, brazo e incluso en los dedos de la mano. Si por el contrario, la
hernia se ubica en las lumbares, se sentirá dolor en la parte baja
de la espalda, nalga, muslo, pierna e incluso en algunas oportunidades puede
llegar a los dedos del pie.
Hay más factores que afectan directa o indirectamente la anatomía
estructural de la columna y músculos paravertebrales y, por consiguiente
pueden producir dolor o coadyuvar en la producción del mismo como
ser, el estrés, las desviaciones de columna, la estenosis ( disminución
del diámetro) del canal medular vertebral, la osteoporosis, malformaciones.
También debemos mencionar que la espalda puede doler en el contexto
de enfermedades que afectan otros sectores del cuerpo como por ejemplo en
la fibromialgia y en la poliartritis reumatoidea.
:: Tratamiento
Hay cosas que se pueden hacer y otras que en realidad no dependen de nosotros,
y en las que hay mucho de predisposición genética y hereditaria.
Debemos prestar atención a todo lo que hace referencia a los defectos
posturales, a movimientos inadecuados , al exceso de peso. A veces con solo
corregir éstos detalles o complementando con ejercicios generales
o especializados de columna, alcanza para obtener mejorías.
En otras oportunidades estamos frente a pacientes con intensos dolores que
pueden llegar invalidar a la persona dejándola postrada en la cama
por días o semanas. En la actualidad con la tecnología de
última generación, los plazos de recuperación se ven
sensiblemente disminuídos, con un doble beneficio: menor sufrimiento
y menor pérdida de jornadas laborales.
Cuando el dolor no cede con distintos tratamientos ( reposo, calmantes,
antiinflamatorios, fisioterapia) y lleva semanas, meses o años molestando,
con crisis y remisiones, posiblemente se esté frente a alguna lesión
discal, o artrosis, o alguna lesión de la raíz nerviosa, o
alguna de las otras enfermedades enumeradas anteriormente, las cuales evidentemente
necesitan de un diagnóstico y tratamiento especializado. Para éstas
situaciones trabajamos con los mejores equipos médicos obteniendo
importantes mejorías y curaciones en la mayoría de las causas
originarias de los dolores de espalda, incluso en aquellos casos que no
pudieron resolverse anteriormente con otros tratamientos.
En la práctica diaria vemos comúnmente el dolor de espalda
asociado al dolor de cuello, a vértigos y mareos. También
en éstos casos los resultados que se obtienen son altamente positivos.
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